Ahora que mi experiencia Erasmus está llegando a su fin ha llegado la hora de compartir mis secretos mejor guardados, para que aquellos que lleguéis nuevos a la ciudad podáis disfrutarla tanto como yo. Nada más llegar a Amberes, la primera semana, dos amigas y yo decidimos apuntarnos a un Free Tour para que nos explicaran la esencia turística de la ciudad. Al fin y al cabo, a lo largo de estos meses, nos ha tocado enseñar las joyas de Flandes a múltiples amigos y familiares que nos han visitado.
Durante su ruta, la guía turística, que era encantadora, nos mostró un rincón muy escondido, que fácilmente hubiera pasado inadvertido. Cruzando una puerta en la calle Koornmarkt nos adentramos en el callejón Vlaeykensgang, que inmediatamente se convirtió en mi sitio favorito de toda la ciudad.
Se trata de una joya inusual de la conservación arquitectónica. Adentrarte en el callejón es como hacer un viaje al medievo. Los edificios de esta pequeña isla datan del siglo XVI. En ella vivía la la gente más pobre de la ciudad. Entre los que cabe destacar la especial presencia del gremio de zapateros. Un dato curioso sobre los antiguos habitantes del Vlaeykensgang es que, debido a su proximidad a la Catedral de Amberes, eran los encargados de hacer sonar la campana de emergencia y dar la alerta en caso de que fuera necesario.
El callejón fue comprado por Axel Vervoordt y restaurado tras un proyecto que pretendía demoler las casas en 1960. Ahora alberga varios restaurantes y galerías de arte que contribuyen a su especial encanto. Yo me he quedado con especiales ganas de ir a ‘t Hofke un restaurante que, si bien tiene unos precios poco adecuados para el día a día, es perfecto para celebrar grandes ocasiones.
Su discreta ubicación, tan escondida, y su tamaño diminuto lo alejan de la presencia de multitudes de turistas. Junto al encanto de su arquitectura, dotan al callejón de un aura especial, tranquila y romántica, casi idílica. Es por eso que, a pesar de que os estoy contando mi secreto, espero que lo guardéis bien. Y que el callejón no pierda esa magia que lo caracteriza.